Categorías: Sociedad

Una mirada a Cabo de Agua y Chafarinas desde la sierra de Quebdana

La ‘nariz del indio’ es uno de los picos más interesantes en la zona cercana a Melilla, una opción para practicar trekking.

Las cercanías de Melilla ofrecen diversas rutas para la práctica del trekking, en particular zonas montañosas que hacen de este deporte una opción atractiva para todo aquel que quiera adentrarse en el conocimiento del entorno marroquí circundante a la ciudad.

   Durante mucho tiempo el Gurugú, el macizo montañoso próximo a Melilla fue considerada la zona más atractiva por excelencia para realizar senderismo. Sin embargo, el desplazamiento a unos cuantos kilómetros de la ciudad permite descubrir parajes insólitos, menos conocidos por los amantes de este deporte, unas zonas de montaña que harán las delicias de quienes quieran acercarse a la práctica del trekking.

   En este caso hay que desplazarse hasta la conocida como sierra de Quebdana, también omnipresente en la vida de los melillenses en la medida en que su silueta recorta el horizonte hacia el sureste de Melilla, una pequeña cordillera que se ubica entre la localidad de Cabo de Agua y las fértiles vegas de la huerta de Nador, separando a esta localidad del Zaio.

   La zona más alta es la conocida como 'nariz del indio', un promontorio rocoso que constituye el pico más alto de esta cordillera y cuya accesibilidad es posible para cualquiera que tenga una mínima preparación. Así, si partimos desde Melilla, la zona más accesible es por la cara norte, desde las fértiles laderas de los aduares próximos a Kariat, en el extremo sur de la laguna de Mar Chica.

   Una vez pasada esta localidad y a unos diez kilómetros aproximadamente, hay que internarse hacia el interior, por una pequeña pista ubicada frente al pico principal, desde donde puede iniciarse el ascenso sin muchos problemas. El primer obstáculo es una larga garganta rocosa que nos permite acceder hacia el interior del macizo. El recorrido está amenizado con las impresionantes vistas de la garganta y el perfil pétreo de las laderas. Un pequeño riachuelo acompaña también el recorrido hasta llegar a una zona más abierta, un pequeño valle donde hasta hace poco aún vivían varias familias dedicadas a la ganadería cuyas viviendas parecen ya deshabitadas. 

   Desde aquí y a resguardo del viento comienza la subida hacia este pico, por un valle que va estrechándose conforme ascendemos, hasta llegar a un collado que nos permite ver la primera vista del valle, a este y oeste. Es la base de la 'nariz del indio' y desde este punto tan sólo hay una hora de ascensión. Finalmente, siguiendo las pequeñas sendas hechas por los pastores se llega a otro collado desde donde pueden contemplarse las Chafarinas. Un último esfuerzo nos lleva hasta la cima, fin del trayecto. La visión en todas direcciones, hacen de esta cima una de las más bonitas del entorno de Melilla.

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