Categorías: Editorial

Un proyecto de Melilla

EL Puerto continúa arrojando número positivos, lo que es una buena noticia para el conjunto de la ciudad. Su buena salud es un aliciente para la actividad económica de Melilla. Por ello resultan tan importantes el proyecto para su ampliación y la propuesta que ahora realizará en la Unión Europea para convertirse en zona franca. Ambas iniciativas puede funcionar como un elemento dinamizador de la actividad en nuestra ciudad. A falta de grandes empresas que actúen como impulsoras de proyectos colaterales, todo lo que ocurra en el puerto es de vital importancia para Melilla. Y lo será aún más cuando empiecen a materializarse los planes de ampliación en 2015 y, posteriormente, si la petición a Bruselas sobre la zona franca recibe una respuesta positiva.
Entre tanto, mientras estas iniciativas esperan para ver la luz, el día a día de la actividad del Puerto continúa arrojando cifras positivas. Los últimos datos conocidos referidos al año pasado señalan que Melilla ingresó 6,8 millones de euros. La cantidad, aún siendo modesta en comparación con otros puertos del país, indica que el crecimiento es del 27% en relación con los resultados de un año antes.
Estos números hacen que los responsables de la Autoridad Portuaria ya se den por satisfechos si en el presente ejercicio se confirma la progresión.
Al igual que ocurre en otro tipo de actividades económicas, las posibilidades de desarrollo de nuestro puerto están limitadas por las barreras territoriales de Melilla. Este hecho, que obliga a realizar una fuerte inversión económica para ganar 50 hectáreas al mar, es al mismo tiempo un argumento de peso ante las autoridades europeas. Nuestra ciudad, al igual que ocurre con Ceuta, necesita un trato especial por parte de Bruselas. En esta merecida sensibilidad hacia Melilla y en las gestiones diplomáticas y negociadoras del Gobierno central tiene puestas sus esperanzas la Autoridad Portuaria. A ello hay que sumar dos razones más. Por un lado, no hay que olvidar la buena situación geográfica de Melilla en su papel de puerta de África hacia Europa. Y además hay que tener presente la progresión del puerto en los últimos años, lo que es una prueba de la capacidad de gestión de la Autoridad Portuaria.
No escasean, por lo tanto, las razones para pensar que la conversión de Melilla en zona franca de la Unión Europea es un proyecto factible, justo y conveniente para nuestra ciudad. Sólo falta conseguir que Bruselas también lo vea así.

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