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Toca esperar

Se nota el ambiente de Navidad en Melilla pese a que el frío nos ha dado una tregua este invierno.
Ayer las calles del centro se parecían mucho a las estampas navideñas de antes de la crisis, cuando la bonanza económica nos dejaba, como diría el Papa Francisco, “ebrios de consumo”.

Las familias vuelven a inundar las terrazas de los bares y las mesas de los restaurantes de la ciudad, como en los tiempos en los que todo iba mejor y nos podíamos permitir comer más a menudo fuera de casa.
Es Navidad y la Plaza de las Culturas se convierte cada tarde-noche en un hervidero de melillenses visitando el belén del Foso de Hornabeque o asistiendo al espectáculo ‘Mul Mul’, que se proyecta sobre la fachada de la iglesia Castrense.
En la explanada de San Lorenzo se ha instalado la pista de hielo con el precio un poco alto: 5 euros la media hora, cuando en Murcia, por ejemplo, cuesta 6 euros la hora; en Madrid salen por seis euros casi dos horas y en Valencia hay ofertas de 7 euros por cinco horas.
Una cosa es que estemos saliendo de la crisis y otra que vayamos a tirar la casa por la ventana en la pista de hielo de Melilla. El precio, desde luego, nos deja helados.
Pero es Navidad y con la alegría de las fiestas miramos menos el bolsillo, nos ponemos generosos y agasajamos a la familia con algo más que cariño.
Los comercios de la ciudad lo notan y ayer hicieron caja por la cercanía del día de Reyes. No obstante, como en la vida misma, lo mejor está por llegar: esperan que el próximo sábado sea el día grande de diciembre.
Por su parte, los hosteleros reconocen que este mes está siendo caprichoso. Las ventas se resistieron en la primera semana, pero las comidas navideñas de las empresas por una parte y las familiares por otra han terminado de animar al sector a partir del día 17.
Muchos se marchan de la ciudad estos días, pero los que se quedan disfrutan de una Melilla muy especial, con sus luces y sus sombras, pero siempre encantadora.
Este año, a diferencia de los últimos, hemos tenido que lamentar menos peleas y robos. Algo se estará haciendo bien porque los ‘cacos’ no entienden de Navidad ni de festivos ni de descansos.
El año 2015 se nos va. Ya le queda apenas un suspiro y para 2016 este país tiene el inmenso reto de formar un Gobierno estable o tendremos que volver a pasar por las urnas en primavera.
Todos tenemos los ojos puestos en Madrid y en los muchos retos que los políticos se han trazado para Melilla en 2016: crear empleo, mejorar las fronteras y las comunicaciones con la península. Esos son nuestros grandes problemas. Pero que avancemos o no dependerá de quién gobierne este país. Ya no depende de nosotros. Hemos votado y ahora sólo nos queda esperar.

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