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Succot judío: 40 años de desierto tras 400 de esclavitud

Desde la puesta de sol de ayer, 13 de octubre y hasta el 21 del mismo mes, la comunidad israelita de Melilla, compuesta por un millar de ciudadanos, celebra la Fiesta de la Cabaña o Succot.

También conocida por la Fiesta del Tabernáculo, una festividad que coincide con el día 15 de Tishrei del calendario hebreo y que se prolongará por espacio de siete días, tal y como viene establecido en la Torá.

Las plegarias

Succot también se denomina Fiesta de la Cosecha, puesto que se celebra en otoño después de la cosecha de verano y antes de plantar los cultivos de invierno. Un tema fundamental en las plegarias de esta festividad es la lluvia: los agricultores dan las gracias a Dios por la cosecha de este año y le ruegan que les envíe lluvia para el año siguiente.
No es baladí esta celebración por cuanto rememora los 40 años que duró el tránsito por el desierto hasta Canaan –la Tierra Prometida- del pueblo judío, tras 400 años de esclavitud en Egipto. Durante ese largo período, las familias hebreas se cubrían de la intemperie construyendo cabañas improvisadas y que hoy en día, durante esta festividad, son recordadas y simbolizadas mediante pequeñas construcciones realizadas por cada familia en su hogar con materiales naturales y adornadas con frutos, a ser posible en terrazas o patios donde sea posible contemplar las estrellas, a cielo siempre abierto.
Durante el período de 7 días que dura la festividad, es habitual que las familias hebreas convivan en el interior de dichas cabañas, donde también reciben a familiares y amigos, e incluso a conocidos que pertenecen a otras creencias religiosas y quieren compartir estos momentos que preceden a una de las fiestas-hito de la cultura judía, el Yom Kipur, el Día del Perdón.

Gastronomía

En Succot, la gastronomía es especial por cuanto se consumen cuatro especies vegetales, propias de los territorios de la liberación, especies que, en el caso de Melilla, se sustituyen por verdura normal y fruta. Todo ello, cualquier reunión, dentro de la modesta cabaña de la azotea de la vivienda.
Se trata, en definitiva, de una festividad llena de simbolismo, ya que significa la unión del pueblo y supone un recuerdo a los antepasados judíos. Además el Succot también significa alegría y paz.

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