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Paseos por el mundo de una ‘tela de color azul’ de Melilla

José Fernández presume de su tierra fotografiándose con la bandera de la ciudad en cada viaje.

Si pudiera hablar, contaría decenas de historias. Narraría sus viajes a lo más alto de la península. Explicaría la belleza paisajes lejanos y lo que sintió al posar frente a los edificios más famosos de varias ciudades europeas. Pero tan sólo es ‘un trozo de tela’ de color azul con un escudo en medio, con todo lo que simboliza para nuestros ciudadanos y para los que se sienten melillenses. No puede narrar ninguna de las aventuras vividas en los últimos tres años. Un día fue regalada. Pasó de unas manos a otras y desde entonces, siempre es la primera en ocupar un lugar privilegiado en la maleta de su dueño, José Fernández Sánchez. Con él ha estado en Jordania, Egipto, Marruecos, Alemania o Israel. Pertenece a este joven melillense inquieto y aventurero que siempre cuenta con ella para salir en las fotos. Es la bandera de Melilla más viajera y fotografiada, asegura su propietario.
Fernández se marchó de estas tierras melillenses con tan sólo 19 años. Su trabajo estaba en la península y no tuvo más remedio que salir de la ciudad que le vio nacer. Para este joven, viajar es una de esas aficiones a las que no puede renunciar. Siempre le había gustado conocer lugares nuevos, ciudades de toda España y paisajes que nada tuvieran que ver con su querida Melilla. Pero no fue hasta que empezó a trabajar cuando se pudo permitir ahorrar algo de dinero para practicar este ‘deporte’.
Otras de sus aficiones es la montaña. Le encanta hacer senderismo. Sortear grandes piedras, caminar por senderos pequeños en los que hay que mantener muy centrada la atención para no caer. Y en esos paseos por la naturaleza le acompaña siempre su bandera.
Hace tres años surgió la oportunidad de subir a dos de los lugares más altos de la península, los picos Mulhacén y Veleta. Caminó por sus laderas y cuando coronó la cima, sacó ese ‘trozo de tela’ que para él tiene tantos significados. Es un símbolo de su amor profundo . Del orgullo que siente al haber nacido en esta tierra española y africana. Las fotografías en estas dos montañas sujetando con fuerza la bandera de su ciudad natal fue el inicio de sus aventuras. Lo que fue un regalo de un amigo, pasó a ser un compañero inseparable en su maleta de viaje.

Una más en la maleta
Desde su ascensión al Mulhacen y el Veleta, Férnandez se ha llevado a esta bandera a todos los lugares que ha visitado. La sacó de la mochila cuando estuvo en Italia y se retrató con ella en los monumentos y paisajes más famosos del país. También hizo lo mismo cuando visitó Alemania, como la imagen que tiene agarrando su bandera melillense frente a las cascadas de Todtnau, las más altas de Alemania en la Selva Negra.
Este joven tiene decenas de anécdotas de sus viajes, entre las que están las que se dieron a raíz de hacerse fotos con la bandera. En más de una ocasión la gente con la que ha viajado y otros turistas le han preguntado de dónde era. Él, muy orgulloso, contestaba que de Melilla, una ciudad española situada en el norte de África. Incluso ha tenido que sacar en más de una ocasión el mapa que tiene en el móvil para mostrar a los incrédulos que España tiene presencia en tierras africanas.
Con esta bandera viajera ha estado en Egipto, donde se fotografió en los templos de Luxor, Karnak y Kefrén.
También en el Mar Muerto y en el Monte Sinaí tiene varias imágenes con ella. En Jordania, Suiza y en Israel fue una de las protagonistas de sus aventuras.
Fernández asegura que a Melilla la lleva en su corazón y que no le hace falta nada más que pensar en su tierra para añorarla y sentirse orgulloso de ella. Sin embargo, esta bandera es una forma de llevar a su ciudad a todos los lugares a los que viaja. Son ciudades, paisajes y gentes que le aportan experiencias nuevas, le ayudan a crecer como persona porque descubre otras formas de pensar y de vivir. Afirma que invierte en cada viaje unos 1.000 euros, pero que no es de los que se queda mucho tiempo en un sólo lugar. Prefiere ver todo lo que hay alrededor de esa zona a la que ha viajado. Es inquieto.
El próximo año se casará y está pensado en viajar a Estados Unidos o Canadá en su luna de miel. También llevará su bandera con él. Aunque antes tiene otras aventuras pendientes, como alcanzar la cima de varios picos de Marruecos, en concreto de la cordillera de los Atlas.

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