La Fundación Mensajeros de la Paz está llevando a cabo esta semana, de lunes a viernes, de 9:00 a 11:30 horas, un taller de ajedrez con 15 alumnos de 6º de Primaria del CEIP Mediterráneo, gracias al cual los niños están aprendiendo los movimientos básicos de este deporte.
El profesor es el presidente de la Fundación, Salah Mezzian, quien, de pequeño, jugó mucho al ajedrez e incluso estuvo federado, fue campeón de Melilla en categoría juvenil y acudió a campeonatos de España de cadetes y juveniles. “El ajedrez siempre me ha llamado mucho la atención. De pequeño, no me gustaban el fútbol, el atletismo ni ningún otro deporte, pero, cuando aprendí a jugar al ajedrez, me encantó”, explica.
Según Mezzian, hay un gran desconocimiento sobre el ajedrez en la ciudad autónoma, algo que precisamente quiere remediar con este tipo de cursos. Su esperanza es que, una vez que los niños hayan aprendido los movimientos básicos de las piezas, puedan continuar aprendiendo por su cuenta leyendo libros o con tutoriales de YouTube, ya que, además de un juego, el ajedrez estimula el cerebro y puede ser útil para otras iniciativas como las matemáticas o el lenguaje.
Entre los beneficios de esta actividad, mejora la memoria -ya que hay que aprender y recordar las reglas y las jugadas-, fomenta la concentración, ayuda al desarrollo del pensamiento crítico, promueve el pensamiento lógico, ayuda a resolver problemas y tomar decisiones, desarrolla la imaginación y la creatividad y sirve para socializar y para aprender a superarse.
Además, sus jugadores ganan en autoestima y confianza en sí mismos, mejoran sus habilidades de comunicación y de comprensión, entienden el valor del trabajo, del compromiso y de la concentración. También mejora la visión espacial, la comprensión de la geometría y la capacidad lectora. Los beneficios del ajedrez son amplios y van desde el propio rendimiento académico al comportamiento de niños y jóvenes, puesto que también implica las dimensiones sociales y humanas, favoreciendo la empatía y el respeto a los demás.
El aprendizaje del ajedrez se puede plantear desde los 4 años, de una forma lúdica y distendida. Con el paso del tiempo se les puede animar a competir, a medida que van mejorando su dominio del juego y sintiendo interés hacia la disciplina.
En cualquier caso, el presidente de Mensajeros de la Paz ha aclarado que no pretende “crear máquinas de ajedrez”, sino que los niños lo vean como una manera de entretenimiento, ocio y disfrute. “Sobre todo, que se lo pasen bien, que es la clave. Porque, en una actividad donde los niños se divierten, van a aprender mucho más rápido cualquier cosa”, ha añadido.
La Fundación Mensajeros de la Paz lleva ya ocho años con estos y otros talleres en el CEIP Mediterráneo, donde trabajan el deporte y el arte –con talleres de ilustración o cómic- fundamentalmente. Mezzian, quien asegura que están “muy contentos” con su labor allí, ha avanzado que próximamente realizarán otro, que en este caso será de plastilina para que los niños aprendan a crear figuras con ella.
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