España conquistó este domingo su cuarta Eurocopa. La primera, en 1964, la del gol de Marcelino a la Unión Soviética, con lo que tuvo aquello de simbólico. La segunda, en 2008, la del gol de Fernando Torres a Alemania en Viena. La de 2012, la del inolvidable partido contra Italia en Kiev que se acabó venciendo por cuatro goles a cero. Y esta última, con el primer gol de Nico Williams y un postrero de Mikel Oyarzábal cuando ya prácticamente todo el mundo estaba esperando a la prórroga. El jugador realista, que se lanzó por el suelo a rematar un centro de Cucurella, entra, de esta forma, en el santoral español con uno de los goles más importantes de su historia, el que derrotó a Inglaterra en Alemania.
Habían pasado 12 años desde la última Eurocopa. Por eso, esta victoria es mucho y supone un gran impulso para comenzar un nuevo ciclo triunfal como el anterior, con la próxima parada en el Mundial de México, Estados Unidos y Canadá dentro de dos años.
De momento, con esta Eurocopa, España se coloca a la cabeza en cuanto a número de trofeos, con cuatro en el palmarés. Si a ello se le suma el Mundial, podemos concluir que la Selección está claramente en lo que se conoce como la realeza del fútbol.
Manteniendo el bloque, y con dos jóvenes estrellas ya como Nico Williams y Lamine Yamal más hechos, más curtidos, este equipo, si sigue por esta senda, puede aspirar a todo y seguir reverdeciendo laureles.
Y podemos apostar, por lo visto el domingo que el apoyo de la gente no le va a faltar, ya que la Selección ha vuelto a ilusionar a todo un país. Melilla, como no podía ser menos, se ha volcado desde el principio sin importar la etnia o la religión de cada ciudadano, porque, al final, todos somos españoles. Así, se veían las banderas por todas partes como en 2008, 2010 y 2012 y se oía por las calles la famosa canción: “¡Yo soy español, español, español!”
En realidad, la Selección ya había ganado anteriormente, al haber ilusionado, más de una década después del último triunfo grande, a un país entero. Ha sido el equipo que mejor ha jugado el campeonato y no haberlo ganado habría sido una injusticia. El apoyo, desde la distancia, de todo el país, y de los melillenses entre ellos, sin duda que ha aportado un extra para los jugadores. Y es de prever que así seguirá siendo.
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