El CETI de Melilla tras el salto a la valla del 24 de junio.
Cuando se encuentran bajo investigación los trágicos hechos ocurridos en el último asalto a la valla de Melilla, el endurecimiento del control de Marruecos sobre los flujos migratorios quedó evidenciado el pasado sábado con intervenciones policiales que se han saldado con nuevas detenciones de inmigrantes subsaharianos y la incautación de armas, según publica este martes Vozpópuli.
En concreto, 138 armas o herramientas de hierro como los que habitualmente se emplean para llegar a Melilla y a Ceuta fueron confiscadas por la Policía de Tánger; mientras, la Dirección General de Seguridad Nacional informó que otra operación ayudó a frustrar un nuevo intento de salto, tras detener en la misma ciudad marroquí a 25 personas que tenían en su poder otras 36 herramientas de fabricación artesanal para saltar el perímetro fronterizo.
De acuerdo con el propio medio digital, se trata de un ejemplo de que las autoridades del reino alauí aplican 'mano dura' a la inmigración, tras la firma de un nuevo acuerdo de cooperación migratoria con la Unión Europea y el fin de la crisis bilateral entre Madrid y Rabat.
Fuentes de seguridad citadas por el diario nacional han destacado asimismo que la colaboración con Marruecos es "total" desde hace unos pocos meses, y que esto ha hecho que las mafias de traficantes de seres humanos incrementen los esfuerzos por llevar a cabo acciones más coordinadas y numerosas, que logren quebrantar el fuerte dispositivo de seguridad que hay en las fronteras con ambas ciudades autónomas.
Según las investigaciones realizadas por Marruecos, la forma de actuar de los inmigrantes subsaharianos, la mayoría de ellos sudaneses, "obedece a directrices jerárquicas y bien estudiadas".
Por ejemplo, la intervención de armas que tuvo lugar en el mercado de Tánger, a tenor con Vozpópuli, demostraría que existe "una estructura logística" para facilitarle a las organizaciones criminales los recursos necesarios para que los migrantes intenten acceder por vías irregulares al lado español. De hecho, las organizaciones de tráfico de personas les harían entender a los subsaharianos que habría más posibilidades de éxito en saltos maivos, que si fueran individuales o en pequeños grupos.
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