Categorías: Editorial

Lo que diga el viento

Las encuestas y sondeos de opinión indicaban que cada vez más votantes le daban la espalda.

Además, había decidido no volver a presentarse como cabeza de cartel por el PSOE. Corría el año 2010 y para despedirse de Melilla, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero hizo un ‘regalo’ a sus habitantes: La playa de Horcas Coloradas.
Este verano habrán transcurrido cuatro años desde su inauguración  y en todo ese tiempo nadie ha podido bañarse aún con tranquilidad en sus aguas. Se sabía que el fondo marino estaba repleto de escombros de todo tipo. También se conocía que la actuación en ese paraje de la costa necesitaba una importante inversión para retirar todos esos objetos, hierros y alambres peligrosos con el fin de garantizar la integridad física de las personas que quisieran disfrutar del agua en esa playa. Sin embargo, no se contempló nada de eso y aún hoy no es seguro que Horcas Coloradas pueda ser abierta al baño este año.
Este paraje, que está llamado a convertirse en un reclamo turístico y a ser un importante lugar de disfrute para los melillenses, depende ahora del viento, como ayer explicó el portavoz del Gobierno local, Daniel Conesa. El número de temporales y su intensidad determinará si este año por fin podremos disfrutar de esta playa.
Horcas Coloradas es el ejemplo de cómo se realiza una mala planificación, cómo se desaprovechan los recursos públicos y de cómo se decepciona a los ciudadanos.
Y al mismo tiempo se ha convertido en un escollo para los planes de la Viceconsejería de Turismo, que ha acudido a las últimas ediciones de Fitur con la oferta de sol y playa y en ninguna de ellas ha podido ‘vender’ este paraje debido a las desagradables sorpresas que esconde su fondo marino.
El Gobierno local confía en que este año, si las circunstancia meteorológicas lo permiten, los melillenses y visitantes podamos disfrutar de esta playa. La prudencia aconseja no precipitarse y esperar a tener antes la total seguridad de que no es posible que ocurra algún suceso relacionado con objetos ocultos bajo la arena. El error de quien planificó la actuación en Horcas Coloradas no debe conducir a otro mayor, el de quien autorizó el baño sin la absoluta seguridad de que no hay ningún residuo peligroso. Aunque la mayoría de los melillenses deseamos poder disfrutar cuanto antes de este paraje, sería imperdonable que se accediera a la aspiración de la ciudadanía sin tener antes la total garantía de que ninguna persona corre el más mínimo riesgo.

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