Editorial

La residencia tampoco tiene aire acondicionado

La falta de climatización se une a una situación ya insostenible en cuanto a personal

El calor no nos va a dar ni una pequeña tregua esta semana. El peor día se ha establecido en este martes con temperaturas de hasta 35 grados y mínimas de 27, lo que en Melilla es una barbaridad dado su habitual clima suave gracias al Mediterráneo.

Y mientras el calor nos ataca, los mayores de la Residencia están sin aire acondicionado porque el sistema está averiado: en unas habitaciones funciona, en otras no. Eso es inadmisible. Estamos hablando de personas que necesitan un mimo y unos cuidados especiales y, en realidad, están abandonados por mor de una gestión negligente.

El hecho de que muchos de ellos no sean capaces de tener una mínima capacidad de reacción por sus propias enfermedades (como el Alzheimer), nunca puede hacer que nos olvidemos de su existencia y de sus necesidades más perentorias.

Además, hay que recordarles a los gestores públicos que los mayores no están ahí gratuitamente, en absoluto. Les cuesta el 75% de su pensión y merecen que se les trate con toda la humanidad posible.

Lo que está sucediendo con la Residencia de Mayores no se puede seguir consintiendo. Falta personal, faltan médicos, la comida es de aquella manera y ahora también sin aire acondicionado…, ¿qué más hace falta para que la Delegación del Gobierno reaccione y tome medidas inmediatas?

La residencia, como todos saben, depende del Imserso, que actualmente, además, no tiene una cabeza visible a la que exigir responsabilidades. Hace unas semanas dimitió su director territorial, José Ramón Moya, agobiado por la falta de respuesta a sus demandas para mejorar el servicio. Por ahora, ni siquiera se ha nombrado a un nuevo responsable, según fuentes oficiales de la Delegación del Gobierno.

Nuestros mayores necesitan que la Administración sea eficaz y eficiente, mientras las familias siguen clamando por que lleguen todas las cuestiones que se necesitan, como por ejemplo cubrir las 24 vacantes que siguen pendientes, según han reconocido fuentes oficiales.

Es normal que esas familias estén muy enfadadas. Están viendo cómo los abuelos son ninguneados por unos y otros si que nadie tome las riendas de la situación y diga hasta aquí hemos llegado. Y por si faltaba algo, ahora también sabemos que ni siquiera tienen una climatización adecuada a los rigores del calor del verano, tal y como ha denunciado el sindicato CSIF.

Si los servicios públicos dejan de ser operativos y útiles a la sociedad, faltan a su esencia misma y a su razón de ser más básica: cubrir las necesidades de la ciudadanía que los mantiene con sus impuestos.

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