Categorías: Editorial

La manifestación

Casi 200 personas convocadas por la Comunidad Islámica de Melilla (CIM) se reunieron ayer en la Plaza de España para manifestarse en contra de la masacre... ...de civiles en Egipto y Siria, pero lo hicieron sin la correspondiente autorización de la Delegación del Gobierno en la ciudad.
En la marcha, programada para para las tres y media de la tarde hasta el monumento a la Constitución, no se registró ningún incidente, pero eso no quita para que critiquemos el que la CIM insista en echar un pulso al Gobierno.
Samir Mohamed Tieb (secundado por el líder de CpM, Mustafa Aberchán) no es nuevo en el complejo arte de convocar manifestaciones. Tiene experiencia suficiente como para saber que todas las iniciativas de protestas públicas hay que comunicarlas con 48 horas de antelación a la Delegación del Gobierno bien sea en Melilla, en Madrid, en Galicia o en Málaga y que ése es el procedimiento legal, nos guste o no.
¿Qué ejemplo ha dado la CIM al resto de ciudadanos que decidan manifestarse? Obviamente el de ayer es meridianamente claro: Podéis hacer lo que os parezca.
En este caso, hay que destacar que se trata de una manifestación convocada para protestar por la muerte de civiles y en contra de la invasión de Siria por parte de Estados Unidos, el mismo día que el Gobierno norteamericano ha confirmado que prepara la intervención en Siria porque tiene datos precisos (incluso la hora) que apuntan a que los ataques con armas químicas en ese país se realizaron desde bases militares del Gobierno de El Asad.
No es que la palabra de Estados Unidos vaya coronada por un halo de verosimilitud insoslayable, aunque sería un detalle tener en cuenta que George Bush  (Partido Republicano) se metió en la guerra de Iraq con una mentira y que en la Casa Blanca ahora (es un eufemismo porque ya va camino de dos legislaturas) gobierna Barack Obama (Partido Demócrata) y Premio Nobel de la Paz.
En fin, que nadie niega a la CIM su legítimo derecho a manifestarse por lo que considera justo. Faltaría más. En eso estamos de acuerdo. Pero a veces, las formas afectan el fondo de la cuestión.
El delegado del Gobierno, Abdelmalik El Barkani, advirtió ayer a los convocantes de la manifestación por Siria y Egipto de que se sancionaría por la vía administrativa la convocatoria sin autorización. ¿Es necesario llegar hasta ese punto para defender conflictos que no empezaron ayer?
En todo caso, la premura le ha jugado una mala pasada a los convocantes. A la concentración pro palestina, que también organizó la Comunidad Islámica de Melilla en noviembre pasado, asistió el doble de personas que a la marcha de ayer. Quizás 24 horas más de espera indignada habrían dado una mejor imagen del seguimiento que tienen sus convocatorias.

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