El día 9 de marzo, los agentes de la Guardia Civil destinados en el paso de Beni Enzar procedieron a examinar una furgoneta marca Volkswagen, modelo Vitre, con matrícula marroquí, ocupada dos personas y que se disponía a entrar en Melilla.
Como es habitual en estos controles, los efectivos del instituto armado procedieron a utilizar sobre el coche el sistema de detección de latidos de corazón, dispositivo que utilizan con el fin de localizar a inmigrantes que traten de acceder a Melilla escondidos en los vehículos.
El conductor del vehículo observó que la Benemérita se disponía a usar este sistema y, temeroso de ser descubierto, emprendió una veloz huida en dirección a Marruecos, donde logró introducirse y confundirse entre la “muchedumbre” de la llamada ‘tierra de nadie’. Dos agentes le persiguieron, pero no pudieron darle alcance antes de que llegara a dicha zona internacional, en la que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no pueden actuar.
Bajo el asiento
La Benemérita procedió a inspeccionar la furgoneta en profundidad y localizó un doble fondo “bien construido” bajo el asiento trasero del vehículo, aunque de manera muy rudimentaria, ya que había claras muestras de que la pieza había sido manipulada. Sobre ella se habían instalado una chapa metálica con la intención de disimular el doble fondo.
En su interior se localizó a dos personas subsaharianas, a las que se les prestaron primeros auxilios, ya que presentaban debilidad extrema y dificultades para respirar. Se logró su estabilización sin que fuese necesario requerir la presencia de los servicios médicos.
Actualmente, el estado de salud de ambos inmigrantes es bueno, según informó la Guardia Civil.
Las personas rescatadas, ambos varones, aseguraron proceder de Guinea y tener 22 y 23 años de edad. Los dos han pasado a disposición judicial en calidad de testigos de un presunto delito de contra los derechos de ciudadanos extranjeros. Fueron entregados al Cuerpo Nacional de Policía para la aplicación de la Ley de Extranjería e inmediatamente después llevados al CETI.
El otro ocupante del vehículo, un joven de nacionalidad marroquí, fue presentado ante la autoridad judicial en calidad de testigo, al suponer que no tenía participación en la trama delictiva.
El conductor, que se dio a la fuga, también ciudadano de nacionalidad marroquí, pudo ser identificado por la Benemérita, por lo que podrá ser detenido en caso de que sea localizado en territorio nacional. Está acusado de un supuesto delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, conocido en el ámbito coloquial como ‘tráfico de inmigrantes o de personas’.
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