Categorías: Editorial

El lado más humano

La fase de salida de la OPE sigue teniendo en nuestra ciudad su punto álgido. Ello se deja notar en las largas colas de vehículos que colapsan las inmediaciones de la frontera aún con el desahogo de parte de los terrenos del Cuartel de Valenzuela.

Ayer, en cuestión de media hora llegaron a Melilla dos barcos con medio millar de vehículos que se amontonaron en la frontera de Beni Enzar. Las largas colas de espera, de entre cuatro y cinco horas, en el mejor de los casos, siguen siendo las protagonistas en nuestro paso fronterizo a causa de los férreos controles de la parte marroquí.
Ello implica que los viajeros de la OPE pierdan la paciencia no solamente por la lentitud del flujo de vehículos en el paso fronterizo sino porque estas esperas obligan a sus mujeres e hijos a soportar el intenso claro, propio del verano, que está azotando estas semanas a la ciudad.
La paciencia se consume más rápidamente si a ello le sumamos la falta de un servicio sanitario y de Protección Civil en la frontera de Beni Enzar. Así lo denuncia hoy en El Faro de Melilla el sindicato CSIF, quien lamenta que en el lugar no estén presentes efectivos sanitarios ni de Protección Civil para atender a estos pasajeros, por ejemplo, ante un golpe de calor, una lipotimia o un desmayo.
Hasta ahora y, afortunadamente, no ha habido que lamentar ningún incidente de estas características, pero no es de recibo ni mucho menos lógico que en las inmediaciones de la frontera de Beni Enzar no se haya previsto la presencia de sanitarios que sí están, por otra parte, en la Estación Marítima.
Puede parecer que, en la organización del operativo correspondiente a la OPE de cada año, que destinar efectivos sanitarios y de Protección Civil en la frontera sea un detalle nimio, pero el calado de esta medida es importante.
Así las cosas y para evitar males mayores, los agentes de movilidad que incansablemente cada día se encargan de regular el tráfico en la zona aledaña a la frontera de Beni Enzar se vieran ‘obligados’ ayer a ceder parte de sus instalaciones a mujeres y niños que no podían soportar más las altas temperaturas allí a la intemperie.
La humanidad que demuestran nuestros agentes con estos viajeros es encomiable como así lo es su trabajo diario callado y en ocasiones igual de penosas como las que tienen que pasar los pasajeros de la OPE que desean cruzar la frontera a Marruecos.
Esperemos que, al menos, hoy el responsable de ese operativo adopte una decisión rápida para evitar escenas como las que se vieron ayer en la frontera de Beni Enzar. Mujeres y niños, también hombres, aprovechando hasta el milímetro las pocas zonas de sombra e incluso tirados en el suelo o dentro del módulo de los agentes de movilidad, que demuestran cada día, no solamente ayer, su lado más humano.

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