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Dos años sin nada

Los padres de Emin y Pisly, los dos jóvenes melillenses tiroteados en 2013 en Punta Negri por la Marina Real marroquí, se concentraron ayer frente a la Asamblea pidiendo justicia por sus hijos.

Han pasado dos años de la muerte de los chavales y la herida sigue abierta porque faltan las respuestas. En una entrevista concedida ayer a El Faro, Driss Mohamed y Abdeslam Ahmed han contado a este periódico que van a visitar a sus hijos al cementerio hasta tres veces por semana.
Atrás quedaron las manifestaciones multitudinarias, que obligaban a cortar el tráfico. Muchos han desistido en su apoyo, pero los padres siguen pidiendo justicia.
Es lamentable que dos años después de la muerte de Emin y Pisly tanto Abdeslam como Driss tengan la misma pregunta para los que asesinaron a sus hijos, que para el Gobierno: ¿por qué?
No ha habido detenidos, no ha habido versión oficial, no ha habido explicaciones.
El delegado del Gobierno, Abdelmalik El Barkani, anunció la pasada semana en una entrevista en RNE que estaba apalabrada una reunión de los padres de Emin y Pisly en el Ministerio de Exteriores. Allí supuestamente les recibirá un alto cargo.
Pero nadie ha dicho ni una palabra a los padres. No sabían nada y siguen sin saber nada de ese estrecho contacto que el ministro de Exteriores e hijo adoptivo de Melilla, José Manuel García-Margallo, dice mantener con las familias de los dos jóvenes melillenses.
Hasta en dos ocasiones, el Ministerio de Exteriores dijo que había pedido explicaciones a Marruecos, por la vía de urgencia, sobre la muerte de Emin y Pisly.
Dos años después no hay detenidos, no sabemos cómo va la investigación ni hay respuestas.
Somos tan amigos de Marruecos que no nos merecemos saber lo que pasó en Punta Negri.
Ahora mismo el país vecino está contra la pared porque su compromiso de respetar los Derechos Humanos está en entredicho por las huelgas de hambre de dos presos, uno de ellos, el melillense Alí Aarrás. Líbrenos Dios de caer en desgracia en Marruecos con un pasaporte español y un DNI de Melilla.
Puede que un día nadie acompañe a Driss y a Abdeslam en su manifestación frente a la Asamblea. Pero por lo que El Faro vio ayer, estos dos hombres no van a desfallecer. Y no lo harán por una razón muy simple: los padres no olvidan.
Lo único que están pidiendo es justicia y respuestas. A estas alturas ya deberían saber, como mínimo, por qué mataron a sus hijos como a criminales.

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