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Decenas de personas se vuelcan con el Banco de Alimentos y llenan sus cajas

Decenas de personas se vuelcan con el Banco de Alimentos y llenan sus cajas.

Los voluntarios del Banco de Alimentos estaban preparados para un largo día de trabajo. Les quedaban horas de pie esperando junto a unas grandes cajas de cartón. Su objetivo estaba muy claro: Conseguir que los ciudadanos que hacían la compra en el supermercado, dejaran algún que otro kilo de arroz o una lata de conserva en el interior. Comenzaron con mucho ánimo. Esperaban que los melillenses se volcaran con esta nueva campaña. La llaman ‘La gran recogida’, porque necesitan más de 20 toneladas de alimentos para poder llenar el almacén y así ayudar a 8.500 personas que no tienen suficientes recursos económicos como para comprar comida. Y con el paso de las horas el ánimo aumentó. Los ciudadanos respondieron. Los voluntarios del Banco de Alimentos aseguraron a El Faro que decenas de melillenses estaban colaborando con esta causa.
Aún es pronto para saber el número de kilos de alimentos que han podido reunir en este primer día de ‘La gran recogida’, pero los voluntarios afirman que en las cajas hay más productos que el pasado año. Ahora solo esperan que hoy esta colaboración continúe. Desde primera hora estarán repartidos en los supermercados Covirán, Lidl y Supersol para recoger las bolsas de alimentos que deseen donar los ciudadanos.
Estos ‘trabajadores’  del Banco de Alimentos también informan a los melillenses sobre cómo echar una mano. Todos los productos no perecederos son bienvenidos en estas grandes cajas de cartón. Pero lo cierto es que en Melilla hay necesidades muy concretas y el Banco de Alimentos necesita algunos productos muy determinados, como son los alimentos para los niños. Los potitos, las papillas, la leche de continuación o las galletas son muy demandadas por los beneficiarios de la entidad porque la mayoría son familias con varios niños a su cargo.
También son bien recibidas las latas de conserva de pescado, frutas o verduras. Las personas que son atendidas por el Banco de Alimentos no tienen recursos suficientes para costearse un kilo de  boquerones, así que estos alimentos enlatados les ayudan a tomar algo de proteínas. Además, las conservas no necesitan preparación y estas familias ahorran también en el consumo de energía en sus hogares.

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