Las obras de rehabilitación del paso fronterizo de Beni Enzar no han empezado con buen pie. La avalancha de ofertas a la baja que ha recibido el Ministerio del Interior ha provocado otro retraso más en unos trabajos que en un primer momento se prometieron para este otoño.
En principio, el concurso público debió adjudicarse el pasado 21 de noviembre, pero hasta 37 empresas han presentado su candidatura a un jugoso contrato de cerca de dos millones de euros. Todas se han comprometido a hacer las obras en cinco meses, 30 días menos de lo que marca el pliego de condiciones del contrato.
El problema radica en que algunas de las concursantes han presentado rebajas leoninas a sabiendas de que la Administración tiene la intención de adjudicar los trabajos a la empresa que presente el mayor descuento.
La decisión de Interior no es nada fácil. La práctica ha demostrado que muchas compañías ofrecen propuestas muy ventajosas para hacerse con un concurso público y terminan abandonando la obra porque no pueden asumir los costes. Es el caso (salvando las distancias) de los trabajos del Antiguo Mercado Central de Melilla, que han estado paralizados por las dificultades económicas que ha atravesado la empresa adjudicataria.
Interior está ahora estudiando las ofertas que tiene sobre la mesa y la viabilidad económica de las que mejores condiciones proponen.
En esencia la presentación de estas ‘bajas temerarias’ retrasarán la adjudicación de los trabajos en la frontera de Beni Enzar unas tres semanas. Entre una cosa y la otra, ya nos ponemos en enero. Con suerte y si no se presentan más contratiempos, las obras de rehabilitación del principal paso fronterizo de la ciudad estarán terminadas o a punto de terminarse para el inicio de la Operación Paso del Estrecho. De lo contrario, nos faltará territorio para acoger las colas que se montarán en la frontera.
El presidente Imbroda tiene las esperanzas puestas en el impacto que podría tener en la economía de la ciudad un paso fronterizo remodelado y con aires europeos. Para empezar, el jefe del Ejecutivo local confía en que Beni Enzar, una vez remozado, atraiga a turistas y consumidores de la pujante clase media marroquí, que ahora no viene de compras y paseo a la ciudad por las colas de la frontera.
Melilla se juega mucho con las obras Beni Enzar, similares a las que ya se han iniciado en la frontera de Ceuta. Nos hemos encontrado con el primer tropiezo (un retraso de tres semanas) y sería deseable que la Administración decida con responsabilidad a quién adjudica el contrato.
Si importante es conseguir la oferta económica más ventajosa para el Estado, también lo es que las obras de Beni Enzar se hagan, se hagan bien y en el plazo comprometido.
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