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Comienza la Januká, la fiesta judía más alegre

La primera vela del candelabro se encendió ayer por la noche, dando paso a una semana de jolgorio y unión familiar

El candelabro de la Januká ya se ha encendido un año más con su primera vela. Ayer fue la primera jornada de una festividad que dura ocho días y que es considerada como una de las celebraciones hebreas más importantes. En esta, los judíos veneran el regreso de su pueblo a Jerusalén tras la derrota del rey sirio Antíoco Epífanes, quien quiso prohibir las tradiciones de la comunidad hebrea. Sin embargo, el verdadero motivo de celebración es el “milagro” de la Januká, cuando las velas del templo duraron encendidas ocho días cuando solo había aceite para una.

Por ello, estos días, las casas de los judíos melillenses estarán iluminadas por un candelabro de nueve brazos (una vela para cada día, desde el 2 hasta el 10 de diciembre). Según apunta el presidente de la asociación socio-cultural Mem Guímel, Mordejay Guahnich, la novena vela, que se encuentra en medio del candelabro y a una altura mayor que las demás, recibe el nombre de ‘Shamash’, que significa ‘guía’.

Este año, según el calendario hebreo, es el 5779, la Januká comenzó ayer con el primer encendido tras la caída del sol. Según recalca Guahnich, comienza una semana en la que “la luz impera sobre la penumbra de la ofuscación, odio, egoísmo, orgullo, dominio de la voluntad y opresión hacia los más débiles”.

Antes del encendido de la primera vela, se procede a hacer dos bendiciones: una por la santificación del candelabro, y otra por el milagro durante la época de persecución a los judíos.

Festividad en casa

La celebración de la Januká, revela Guahnich, es similar a la de la Navidad para los cristianos: la familia se viste de gala y se reúne para cenar. Además, los niños reciben regalos en estas fechas.

La mujer tiene un papel importante en esta festividad: todos los días, después del encendido de la vela, las mujeres no realizan ninguna labor durante media hora. Mientras tanto, el marido y los hijos son los que se encargan de los preparativos. Las historias y los cánticos tradicionales tampoco faltan durante la velada.

En cuanto a la comida, los buñuelos son el manjar típico, además de otros alimentos fritos. Estos platos tradicionales también se basan en el “milagro del aceite”.

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