Categorías: Sociedad

Asociaciones que reparten comida endurecen los requisitos para darla

Piden la hoja laboral y el empadronamiento a los beneficiarios de la ayuda para priorizar a los parados y colectivos vulnerables. También que ganen menos de 400 euros por familia. El albergue San Vicente de Paúl, que reparte comida del Banco de Alimentos en la zona del Rastro de Melilla, exige desde hace un año la hoja laboral y el certificado de empadronamiento a las personas que acuden a su sede en busca de ayuda. El primer documento es para saber si están trabajando porque ahora se está da prioridad a los parados y el segundo, para saber cuántas personas viven en la casa que recibe los alimentos.
Lo hacen, según explicaron ayer a El Faro, porque han detectado casos de gente que está trabajando “y no lo comentan” y ahora mismo tienen prioridad las familias que tienen a todos sus miembros en paro.
Que no lleven esa documentación, aclaran desde la asociación, no implica que se les niegue la ayuda, porque ya conocen a muchos de los que acuden en busca de alimentos y saben que a la situación de pobreza en que viven, en ocasiones se suma la dejadez.

“Estoy de vacaciones”

Se ha dado el caso de personas a las que llaman desde el albergue San Vicente de Paúl para que vayan a buscar las cajas de alimentos y no pasan a recogerlos porque no tienen cómo hacerlo, pese a que desde la asociación saben que la necesitan.
En ocasiones ocurre también que las personas necesitadas de ayuda cambian de número de teléfono y no avisan del cambio y cuando les llaman, la ONG o las asociaciones o entidades religiosas no consiguen localizarlas. Todos estos casos los controla al dedillo el albergue San Vicente de Paúl, en archivos personalizados.
Desde esta entidad comentaron ayer a El Faro que en una ocasión llamaron a una persona necesitada para que fuera a buscar la ayuda del Banco de Alimentos y les pidió que se la guardaran porque “estaba de vacaciones”.
Inmediatamente, comentaron desde el albergue San Vicente de Paúl, se le dio de baja, porque “si tiene dinero para irse de vacaciones, entonces también debe de tener para comer”, apuntaron.

La injusticia de pedir el censo

A Juan Paredes, responsable del Banco de Alimentos en Melilla, le parece injusto que se pida el certificado de empadronamiento a la hora de repartir la ayuda porque uno de los colectivos vulnerables es el de los indocumentados, que en Melilla, al contrario que en la península, no pueden empadronarse si no tiene papeles.
“El Ministerio de Agricultura exige varios requisitos. Entre ellos, que los beneficiarios de la ayuda no ingresen más de 400 euros por unidad familiar”, apuntó.

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