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Inicio » Economía, Empleo y Turismo

Melilla triplica en un año el número de licencias para rehabilitar edificios

por Redacción El Faro
22/09/2012 20:44 CEST
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La ciudad ha pasado de 45 permisos en 2010 a 125 en 2011. La Asociación de Constructores asegura que el sector sobrevive arreglando fachadas y con pequeñas obras de cuatro o cinco casas que saldrán en alquiler.

Preguntes a quien preguntes, los empresarios del sector del ladrillo en Melilla no tienen reparo en reconocer que la Construcción está en fase terminal en la ciudad y admiten que si el sector aún mantiene las constantes vitales es gracias a la rehabilitación de inmuebles, que en el último año triplicó el número de licencias concedidas para reformar edificios y casas al pasar de 45 permisos solicitados en 2010 a 125 en 2011.
El número de licencias para reparar inmuebles ha aumentado en la ciudad más del doble en un año (de 22 en 2010 a 42 en 2011). Se trata de un récord histórico ya que desde 2004 (no hay datos anteriores) no se había registrado un incremento similar de un año para otro, tal y como lo recogen las estadísticas que maneja el Ministerio de Fomento.
A este dato hay que sumarle el de las 79 licencias que se concedieron el año pasado para rehabilitar casas. Es tres veces más que lo solicitado en 2010 (23).
En el otro lado de la balanza están las licencias de nuevas obras (290 casas menos y ocho edificios menos) y los permisos para demoliciones (37 menos). Ambos han caído de 2010 a 2011, pero lo que aún no retratan los informes es lo que está pasando este año.
Los constructores consultados por El Faro confiesan que están viviendo el mayor desplome de un sector que abrió el año en Melilla con 318 empresas, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Muchas de esas constructoras han bajado ya la persiana o están a punto de hacerlo. Y las cifras del conjunto del país hacen pensar que pintan bastos.
Según el Ministerio de Fomento, durante el primer trimestre de este año se terminaron de construir en el conjunto de España 30.151 viviendas, lo que supone un descenso del 31,4% en comparación con el mismo período de 2011 (43.958).

La tabla de salvación

Con estos truenos las constructoras de Melilla se han agarrado a la rehabilitación de fachadas para salir a flote. “Nos apañamos con el arreglo de alguna fachadita porque Fomento obliga a los vecinos a arreglarlas, pero con eso no se vive”, apunta el vicepresidente de la Asociación Empresarial de Constructores Asociados, Mustafa Mohamed Tahar.
En su opinión, muchos constructores han ido a la quiebra. “Y si nosotros estamos mal, peor está el sector de los hormigoneros. En Melilla había dos empresas y queda una. Hace poco leí un informe que asegura que en España se está produciendo cemento a nivel de lo que se hacía en los años sesenta”,
Ante este panorama Mohamed no cree que en el sector del ladrillo haya espacio para la esperanza. “No sé cómo se sale de esto. No lo sé. Lo veo muy mal. Las obras que se ven aún con obreros son licencias que se otorgaron en 2009 y 2010. Y otras las están parando”, avisa Mohamed a El Faro.
El número dos de la Confederación Nacional de Empresarios de Melilla (CEME), Jerónimo Pérez, sigue de cerca la evolución de la rehabilitación de edificios en la ciudad. “Melilla vivió un proceso por el cual la mayoría decidió irse a vivir a las urbanizaciones del extrarradio y se produjo un abandono del centro. Con el tiempo han retornado. Esto pasa en casi todas las ciudades. Por eso están entrando en rehabilitación casas que antes no se rehabilitaban y se están poniendo en alquiler y no en venta porque el crédito está parado”.
Las empresas, añade Pérez, “han reducido su capacidad productiva y siguen operando con el piloto automático. Acometen pequeñas obras de cuatro o cinco casas en solares particulares o comprados hace tiempo para seguir ocupando al núcleo duro de la empresa y alquilar las viviendas una vez terminadas. Trabajan para sí mismos, en su hucha”.

Los constructores de Melilla se quejan de la rebaja “temeraria” de los de fuera

Mustafa Mohamed, vicepresidente de la Asociación Empresarial de Constructores Asociados de Melilla, afirma que cada vez hay más gente parada en el sector. “Estamos casi todos cerrando. Yo mismo, con 52 años, estoy terminando una obrita con 16 obreros, de veintitantos que tenía, y sin otro encargo a la vista. Cerraré y no tendré paro porque soy autónomo. Hay compañeros que han pasado de 90 a 15 trabajadores. Lo peor es que llevamos cuatro años así y puede ir todavía a más”, asegura a El Faro.
La mayoría de las obras que se ven por la ciudad, explica Mohamed, son obras de particulares. Pero el principal problema es que están llegando empresas constructoras de la península y están ofreciendo rebajas en el presupuesto de hasta el 48%.
Eso quiere decir, aclara Mohamed con un ejemplo hipotético, que si la obra sale por 100.000 euros, ellos se ofrecen a hacerla por 50.000. “Antes la Administración declaraba esas ofertas temerarias y no las admitía. Ahora nos están pegando palos grandísimos”, apunta el número dos de la Asociación de Constructores de Melilla.
Lo que mejor retrata al sector, comenta Mohamed, es el encuentro que tuvo hace poco en el banco con otro constructor. “Nos saludamos y me dijo: ¿Tienes algo? Yo tampoco”.
Coincide con su valoración del sector el número dos de la patronal local, Jerónimo Pérez, aunque añade que se están dando casos de constructores que rechazan un encargo porque no tienen suficientes garantías de que van a poder cobrar al finalizar la obra.
Marruecos se presenta aquí como un mercado por explorar. “Existe un porcentaje aún pequeño de constructores que están viendo  Marruecos como una posibilidad. Está claro: o es coste o es algo de ingreso. No hay mucho donde elegir. Pero esto es todavía una situación incipiente”, señala Pérez.
Otros, explica, están utilizando el procedimiento de la permuta. “Entran en contacto con alguien que quiere hacerse una casa y tiene un solar. La empresa le hace la casa gratis y se queda con el resto, que terminan saliendo en alquiler”.
La caída en el número de licencias solicitadas en 2011 para construir casas en Melilla no es tan fuerte (290 menos al pasar de 716 en 2010 a 426 en 2011) como la que registró la ciudad en 2009, cuando sólo se pidieron  292 permisos. Los datos del año pasado son similares a los de 2005 (400) cuando empezó a formarse la famosa burbuja inmobiliaria que nos ha estallado en las manos.

altLa demolición de edificios, en caída libre este año

Entre los damnificados por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria están también las empresas que se dedican a la demolición. Da fe de ello Mohamed Mohand, de Norsaconsta, que lleva 17 años trabajando para la administración local. “No hay dinero para tirar nada. Para derribar una casa en el Pueblo hemos tardado un año en coger el crédito del banco”.
El motivo, recalca Mohand, es obvio. “Hay muchas viviendas construidas y sin vender. Si están muertas de risa, para qué demoler”, insiste. Para demostrarlo tira de los datos que más conoce. “Antes de la crisis en Melilla hacíamos 12 demoliciones al año. Ya no pasamos de cuatro o cinco”.
Mohand asegura además que “muchísimas empresas de la construcción se están marchando a Marruecos, pese a que el margen de beneficios es menor”.
En 2011 se otorgaron en Melilla 61 licencias para demoler edificios y 71 para tirar casas. En general son 37 menos que en 2010 (169) y en el sector estiman que en lo que va de año ha bajado entre un 15 y 20% el número de demoliciones.

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